Anteriormente, escribí sobre los procesos que subyacen las lesiones y unas maneras de evitarlas. Este artículo se centra en un asunto que puede ir acompañado a una lesión o quizá pueda aparecer sin perjuicio anterior pero, aun así, tiene un gran impacto en la calidad de vida; el dolor.

El término en sí tiene una connotación negativa. Al oír ‘dolor’, la reacción más común es el rechazo y, en el peor de los casos, es el disgusto y el horror. La gente procesa el dolor de maneras distintas entre sí y el umbral del dolor varía entre las personas en general. Esto depende de varios factores: desde las diferencias psicológicas hasta las costumbres culturales. En las sociedades occidentales, el dolor se considera algo malo, algo que se ha de evitar y cuidar. Pero, ¿de verdad hay que liberarse del dolor?

Entremos en más detalles: ¿qué sabe el público general sobre el dolor? obviamente, es una sensación desagradable que, en casos graves, puede agobiarnos en el día a día. Normalmente, la única información que posee el público general es un sentimiento subjetivo del dolor y los datos básicos de biología que se aprenden en quinto de primaria. Por lo tanto, en anhelo de acabar con el dolor tiene todo el sentido del mundo. Sin embargo, el dolor es un incidente muy complejo y una manera que el cuerpo usa para comunicarse. La causa principal del dolor es como un mecanismo de supervivencia. El dolor es un indicador esencial de mala función en el cuerpo. Existen ciertos tipos de enfermedades del sistema nervioso que adormecen la sensación del dolor en algunas personas. En la mayoría de los casos, estas personas acaban con lesiones más graves o bien con la muerte anticipada. Piensa cuando apoyas la mano en unos fogones calientes, la sensación del dolor agudo hace que quites la mano del peligro lo antes posible. Este es un ejemplo de cómo el dolor guía las reflexiones y decide por ti, incluso antes de que tengas tiempo de pensar y analizar la situación. Si tuvieras tiempo para decidir antes de actuar en este caso particular, igual que en cualquier otro caso, prevenir el daño del fuego sería muy tarde. Imagina si una persona no tiene esa reflexión; en una situación similar, podría lesionarse incluso sin darse cuenta.

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La ilustración de la figura demuestra cómo afecta el dolor algunas funciones del cuerpo humano, que, a su vez, se alteran en nuestra conducta. El dolor agudo suele ser un incidente breve, nos avisa que hay algo que no está funcionando en el cuerpo o que existe algún peligro de daño en los tejidos, pero sin ningún tratamiento, esto puede convertir en algo completamente diferente.

Esto nos lleva a otro tipo de dolor que tiene impacto más dramático en la calidad de vida; el dolor crónico. Todavía existen dudas y misterios sobre el campo de la ciencia del dolor pero, en los últimos años, con la nueva tecnología disponible para los investigadores y, gracias al intercambio interdisciplinario, se han hallado algunos descubrimientos que han cambiado nuestra manera de ver el dolor y los tipos de tratamientos que se ofrecen a quienes sufren de ello por completo.

Cualquier dolor se procesa mediante el sistema nervioso y tiene componentes de proceso sensoriales, afectivos, cognitivos y interoceptivos en el dolor. Por muchos años, se creía que el dolor era una mera estimulación nociceptiva y presente solamente cuando existía un verdadero daño en el tejido, en cambio, ahora, se sabe que incluso con un daño grave en el tejido, puede que no haya un dolor presente en absoluto (como en el caso de los soldados que se lesionan durante las batallas).

Aun así, en muchos casos de dolores crónicos, el dolor puede ser presente cuando no hay un verdadero daño en la zona (migrañas, dolores idiopáticos, etc.). El dolor es el resultado de un procedimiento en los centros cerebrales superiores. Existe en las mapas de tu cuerpo que se sitúan en el córtex sensorial y se procesan por otras áreas del cerebro.(e.g Apkarian et al. 2005; Bingel and Tracey 2008; Tracey and Mantyh 2007). La fenomena llamada ‘dolor del miembro fantasma’, que trata de la presencia de un dolor en el miembro amputado de los pacientes es una ilustración muy buena en este caso. (Subedi B, Grossberg GT, 2011). En muchos casos, el área dolorida no presenta ningún daño en aquellos quienes sufren de dolores crónicos. Es muy probable que inicialmente se hubiera provocado un daño en la zona y que, desde entonces, se haya curado pero que el cerebro todavía tiene trazas grabadas de esa experiencia. Así mismo, se ha de tener en cuenta que la presencia de un dolor no necesariamente significa que estés dañandote más. Así que, para acabar con las sensaciones desagradables, se trata de reeducar el sistema central nervioso. A veces, es mediante la zona afectada, pero otras veces no es así. Entender esta información es muy importante para aquellos que sufren de dolores crónicos y, sobre todo, aquellos que los están tratando.

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Otro asunto muy importante para entender es que el dolor físico y emocional existe en la misma continuidad con las redes comunes implicadas en el proceso (Borsook et al., 2007; Elman et al., 2011; Perl; 2007; Bendelow and Williams, 2008). Ya que una cosa puede afectar o provocar la otra. Las personas que hayan sufrido de un dolor crónico pueden identificarse con el sentimiento de exasperación, impotencia, miedo y depresión. El dolor agudo no tiene efecto tan devastador en el espíritu del individuo, aun así, el dolor contínuo no solamente resulta en una experiencia desagradable, sino también altera habilidades cognitivas. El dolor crónico cambia las cualidades perceptivas e interoceptivas y dificulta el control cognitivo del estado emocional en un tema de dolor. (Apkarian et al., 2004; Loggia et al., 2013) Esto crea un bucle en el que el contenido emocional refuerza la percepción del dolor y viceversa. Este círculo vicioso consolida los circuitos creados anteriormente mediante la experiencia física del dolor que incluso dificulta el tratamiento.

La alteración de las cualidades proprioceptivas entre los individuos que sufren de un dolor crónico resulta ser una ‘borrosidad’ del miembro afectado del mapa sensorial del cuerpo. El cerebro no percibe la parte del cuerpo afectada por el dolor de la misma manera que el resto del cuerpo. En términos más simplificados, el mapa que representa la parte afectada en el cerebro básicamente ‘carece de resolución’, lo que significa que el cerebro no entiende claramente su posicionamiento en la zona o en relación con otras partes del cuerpo. Esto mismo afecta la precisión del motor de control del área afectada, lo que resulta en un ruido excesivo a la hora de usarla y, de ahí, una incapacidad de coordinar y producir fuerza. Resulta en una inhabilidad de mantener la estabilidad y el control de las articulaciones, así como altera la capacidad del aprendizaje motriz que se puede convertir en un problema a largo plazo si no se aborda adecuadamente. (Sterling M, Jull G, Wright A, 2001)

Como he mencionado anteriormente, ahora se reconoce que el proceso del dolor emocional y el dolor psicológico comparten una estructura subyacente. Este dato es muy importante y un gran paso hacia un mejor entendimiento del dolor. Explica por qué ocurre el dolor crónico en muchos casos en los que no existe la causa de un tejido dañado. La gente puede sufrir de una tensión psicológica profunda o una disfunción que se manifiesta en un dolor físico que ningún médico profesional triunfa en encontrar alguna explicación de ello. Cuando estamos sometidos a un estrés constante o sufrimos de cualquier tipo de tristeza, (sensaciones que describimos como dolor verbal, pero con referimiento al sentimiento) normalmente no lo abordamos adecuadamente. En este caso, se crean cambios psicológicos en las estructuras del sistema nervioso que podrían manifestarse en una forma de dolores crónicos que tienen tendencia a diagnosticarse como dolores idiopáticos y normalmente no se enfrentan de ninguna manera. (D Biro, 2010).

Nuestra percepción del dolor se ve afectada por una multitud de factores. Aparte de los factores psicológicos, la manera en la que sentimos el dolor se ve afectada por nuestra cultura, experiencia y aprendizaje. Las personas que pertenecen a las culturas que no se condicionan para buscar tratamiento para el dolor y no está acostumbrada a comunicar el dolor verbalmente percibirá el dolor de manera muy distinta a las personas que están acostumbradas a comunicar la existencia del dolor y buscan una atención médica profesional una vez aparece un dolor. En algunas culturas, ¡el dolor ni siquiera se considera un problema médico! Cada grupo de gente que comparte los mismos valores culturales tiende a informar estados similares sobre la percepción del dolor (independientemente de la etnia). (Peacock, Shillpa Patel, 2008).

Existe una diferencia entre la sensación del dolor y nuestro sentimiento sobre esa sensación. Hay una desconexión entre estos dos conceptos, la cual es muy sutil, pero importante para entender el dolor. Cuando una persona tiene un tejido dañado tras alguna incidencia, pero no lo percibe como algo significativo ni tiene sentimientos tensos sobre ello, entonces el dolor pierde su valor biológico. Esto no quiere decir que no exista una sensación de dolor, pero, si no está causando ningún sufrimiento, el dolor ya no actúa como un mecanismo de supervivencia. Aun así, si existe alguna probabilidad de daño en el tejido que pueda intervenir en la calidad de vida de la persona, se tiene que hacer algo, ya que podría resultar en un daño grave para el cuerpo. Por otra parte, los individuos que informan de que tienen problemas de un dolor crónico cuando no existe ningún análisis físico para especificar la causa podrían beneficiarse de un tratamiento más holístico que incluye una ayuda psicológica. Para hacerlo más fácil, los profesionales de salud deberían ver el dolor como un concepto más abierto y complejo que como se ve ahora, deberían entender que la importancia de cada uno de sus componentes y deberían ser más inclusivos a la hora de elegir los tratamientos.

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El mundo moderno nos ofrece una variedad inmensa de herramientas para descubrir nuevas cosas sobre la función de nuestro cuerpo. Y, para mantenerse al corriente de ello, tenemos que informarnos regularmente. De verdad, es sorprendente el hecho de que no todos los profesionales de salud sean conscientes de las nuevas teorías y los hallazgos que se realizan semanalmente, y todavía no existe mucho intercambio interdisciplinario entre los campos que podrían conceptualizar algunos conceptos importantes de una mejor manera. Este artículo suponía ser un resumen general sobre el dolor, que es un fenómeno extremadamente complejo y tiene su propio campo de estudio. Espero que pueda ayudar a aquellos que sufren de síndromes de dolores crónicos para que vean la luz al final del túnel. Si estás buscando una explicación más extensa, puedes leer mucha información mediante los estudios mencionados en la referencia. El dolor es algo muy desalentador y frustrante de tratar, pero el conocimiento es fortalecedor. Cuanto más entiendes del problema, mejor oportunidades tendrás para tratarlo con éxito. El conocimiento también les facilita una mejor criteria a los que sufren de un dolor a la hora de encontrar un profesional de salud que les ayudará a enfrentar el problema. Educarte a ti mismo de forma adecuada sobre cualquier problema que tienes que enfrentar en la vida es lo que te da el poder a la hora de escoger decisiones y, además, abre más posibilidades para elegir, así que cuando te encuentras con cualquier tipo de un problema debilitador y frustrante que podría parecer un desastre completo, míralo como otra oportunidad para aprender. El dolor es un gran ejemplo de esto, así que , ¡no pierdas ninguna oportunidad!