Quiere probar todo lo que no tuvo la oportunidad. Glenn es un escritor que encuentra en la Cultura del Movimiento la paz interior que le ayuda a inspirarse cuando se sienta frente al papel en blanco. Ahora entrena con The Bamboo Body y dice que ha logrado desarrollar muy positivamente distintos aspectos físicos y psíquicos. Una experiencia que le hace ver este estilo de vida como una terapia de la felicidad de práctica obligatoria.

Glenn practica su movimiento en un taller al aire libre de The Bamboo Body.

Glenn practica su movimiento en un taller al aire libre de The Bamboo Body.

¿Cuándo empezaste a practicar la Cultura del Movimiento?

Hace diez meses, más o menos. En ese tiempo practicaba yoga de manera regular. Sin embargo, sentía que necesitaba realizar algo que fuera más allá. Me puse a investigar otros tipos de entrenamiento alternativo hasta que un amigo me mostró la Cultura del Movimiento a través de Internet. Dí con Anna, de The Bamboo Body, y empecé a ir a sus clases.

¿Qué te motivó a probar?

Mi motivación empieza dos años atrás, en un momento en el que quería probar todo aquello que no pude hacer por temas de salud. Ahora esta idea es mi filosofía de vida. Cuando descubrí la Cultura del Movimiento me pareció muy interesante. Además me gusta trabajar la paz interior, y eso es posible en los talleres y clases en grupos pequeños que se llevan a cabo en el espacio de The Bamboo Body. Es como la meditación. 

En poco tiempo, Glenn ha mejorado drásticamente su dominio del movimiento y del cuerpo.

En poco tiempo, Glenn ha mejorado drásticamente su dominio del movimiento y del cuerpo.

¿Te considerabas deportista antes de probar la Cultura del Movimiento?

Podríamos decir que practicaba algo de deporte. También hacía yoga de forma casual, pero solo por la estética. Ahora mi percepción del deporte y de la importancia que tiene para nosotros ha cambiado absolutamente. De hecho, mis ideas en cuestiones vitales son totalmente diferentes.

¿Qué mejoras notas desde que practicas el movimiento?

He sentido mejoras en todos los sentidos. Físicamente tengo más energía y un mejor estado corporal. Además, me ayuda a aliviar algunas lesiones. Interiormente, siento más confianza en mí mismo, y más felicidad en general. Sobre todo en este sentido. Yo sufrí depresión y ansiedad, y creo que el movimiento es la mejor terapia. Más que nunca pienso que todos tenemos que movernos más, es algo que está en nuestra forma de ser.

¿En qué momentos lo practicas?

¡Siempre! (se ríe) Es muy fácil realizar algunos movimientos al día. Aunque el entreno completo lo realizo, mínimamente, cuatro veces a la semana.

¿Hasta dónde te gustaría llegar en la Cultura del Movimiento?

No es algo en lo que me plantee unas metas. Siento que mi vida es un viaje en el que no sé la destinación, pero sin duda voy a seguir practicando el movimiento para que este viaje sea todavía más largo.