El cerebro humano es la estructura más compleja de este universo en el que vivimos. Tal como cita el neurocientífico Daniel Wolpert:«disponemos de un cerebro por un motivo y solamente uno y se trata de realizar movimientos adaptables y complejos». Dicho esto, ¿cómo es que, en una sociedad moderna, el movimiento llegó a verse un lujo más que una necesidad?

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El primer cambio importante ocurrió con la revolución agricultural cuando las sociedades humanas se desarrollaron desde el estilo de vida de cazadores-recolectores al estilo de agricultores. Esa fue la transformación más importante la cual dejó cambios tan rápidos que ni siquiera se podían observar en el transcurso de la evolución. Desde hace alrededor de diez mil años hasta la fecha de hoy, la humanidad hizo un salto enorme desde ser un animal parecido al mono hasta poder mandar objetos al espacio. Todavía se requería un cierto volumen de trabajo físico en las sociedades agriculturales, aun así, el superávit de comida nos permitió superpoblar la planeta y concentrarnos en el avance tecnológico a pasos gigantes. Esto, a su vez, nos condujo hacia la revolución industrial hace alrededor de doscientos años y, finalmente, hacia la revolución digital que vivimos hoy en día. Para la evolución, estos cambios fueron demasiado rápidos como para realizar los mínimos ajustes de nuestros cuerpos a ellos. A consequencia, se aparecieron las enfermedades físicas y mentales que no existían antes que hoy en día cubren la planeta a grandes escalas. (Frank W. Booth, Christian K. Roberts, Matthew J. Laye, 2014).

Nos volvimos tan concentrados en cultivar avances intelectuales hasta que perdimos la conexión con lo que hizo posible que consiguiésemos un nivel tan alto de habilidades cognitivas: nuestra capacidad de movernos. Se considera muy moderno hoy en día hablar de la conexión entre el cuerpo y la mente pero, en realidad, es un término engañoso; se puede conectar algo solamente cuando se puede desconectar. El cerebro es parte del cuerpo y el cuerpo es la extensión del cerebro. Si sufres de alguna lesión que los deja desconectados, te quedas paralizado, o bien te mueres. Es muy importante entenderlo si quieres vivir feliz. El movimiento es la herramienta más poderosa que tenemos para impactar nuestro cerebro y reformar sus estructuras. (Gerry Leisman, Ahmed A. Moustafa, Tal Shafir, 2016). No existe ninguna medicación, intervención ni cualquier otra herramienta que pueda impactar nuestra cognición tanto como el movimiento.

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Somos el único animal nacido con un sistema nervioso básicamente en blanco. Por supuesto, existen ciertos circuitos genéticamente predeterminados que nos distinguen como humanos entre otros animales. Aun así, la expresión genética y la construcción de la circuitería, sobre todo en los primeros años de la vida postnatal, dependen mucho de las experiencias a las que estemos expuestos. Piénsatelo: sabes cuál va ser el idioma que hablará un perro. Se determina genéticamente por nacimiento y no hay ninguna desviación. En cambio, existen más de siete mil idiomas y dialectos en el planeta y, depende del lugar de nacimiento, puedes aprender a hablar cualquier idioma de ellos. Nuestro sistema nervioso se reforma a través de nuestra interacción con los estímulos externos. Durante muchos años se creía que la plasticidad del sistema nervioso era solamente disponible hasta una edad concreta y que, pasada esa edad, los caminos neurales se volvían rígidos. Sin embargo, se ha demostrado más de una vez que esa suposición era errónea. (Denise C. Park et al, 2013). Nuestro sistema está sujeto a cambiarse desde el nacimiento hasta la muerte. Por supuesto, es mucho mayor en las edades más jóvenes cuando la mayoría de los circuitos básicos acaba de empezar a construirse pero, aun así, a pesar de ciertos cambios predeterminados en la plasticidad del sistema nervioso central debido al envejecimiento, puedes elegir a vivir la vida de manera en la que el cerebro esté siempre dispuesto al aprendizaje, independientemente de la edad.

Los circuitos neurológicos que controlan tu función motora pasan por las mismas estructuras que los circuitos que controlan el movimiento de tus pensamientos y el movimiento de tu emoción. No es difícil hacer una conclusión de ello: cuanto más control tengas de tu movimiento corporal, más complejidad vas a anhelar y más control y complejidad conseguirás en tu proceso cognitivo y emocional. (Zhuo Wang, Kalissa D. Meyers, et al, 2013). Quisiera enfatizar de nuevo que el movimiento es la herramienta más valiosa y poderosa que tenemos y es capaz de reformar las estructuras del cerebro. No es un tema que se comunica abiertamente entre grandes poblaciones, así que, en resumen, el ejercicio físico para la mayoría de la gente está limitado a un par de veces por semana, que básicamente consisten en viajes al gimnasio y en una cinta parecida a la rueda de los hámsters o, como mucho, en actividades lineares repetitivas. No es así como deberías moverte. Existe un gran desajuste entre nuestra actividad intelectual y la física. Si tu profesión requiere mucho proceso cognitivo; ¿por qué no pasa lo mismo con tu entrenamiento físico? Nos hemos olvidado de lo que nos llevó a donde estamos ahora y, cuanto más nos olvidemos, más desventajas vamos a experimentar. Hemos llegado a cantidad de la población inimaginable pero, juntos con esto, hemos visto una cantidad de todos los tipos de enfermedades en las sociedades desarrolladas. Nos alejamos de nuestra esencia y esto nos hace miserables.

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Existen muchas variedades de disciplinas fisicas que se pueden realizar para apoyar la complejidad de nuestro sistema y practicas del movimiento que pueden desarrollarlo y nutrirlo. Existen unos pasos que se han de tener en cuenta para salir con el mejor resultado y el hecho de prestar atención a la actividad en la hora de realizarla es uno de los pasos más importantes. Se realizó un estudio con toneladas de estudiantes para demostrar que prestar atención mientras se realiza un ejercicio físico creía el mejor cambio en las estructuras de la cortical. (Rachel Jones, 2007). Hay sistemas, como el de Feldenkrais, que se basan en este principio y a partir de miles de casos está demostrado que producen  increíbles cambios en el cerebro, incluso hasta curar personas con deterioro en el sistema nervioso central a través del movimiento. En tiempos en que todo a nuestro alrededor lucha para captar nuestra atención para decirnos algo, la prestación de atención se ha convertido en una moneda importante. Es una habilidad en sí y, cuanto más descendemos por la madriguera de la tecnología, menos habilidad tendremos de prestar atención. Este es el precio que pagamos por la comodidad. Es una tendencia atemorizante pero no es tarde para cambiarla.

Otro asunto importante, el cual realiza la mayoría de cambios y mantiene tu cerebro lúcido es la constante exposición a nuevas habilidades. Por algún motivo, siempre nos esperamos de los más jóvenes a que aprendan nuevas cosas pero, pasada una cierta edad, abandonamos de alguna manera la necesidad de estudiar cualquier tema nuevo. Este es un gran error y yo creo que cometiéndolo nos robamos los colores de la vida. Cuanto más aprendas, más capacidad de aprendizaje adquirirá tu cerebro y, de tal modo, crearás un cerebro vibrante con muchas ganas de procesar más y más información. Además, si entrenas tu sistema para dominar nuevas habilidades físicas una y otra vez, las estructuras corticales que se encargan de ganar otras capacidades cognitivas serán sujetas a este cambio positivo. (C.S. Green, D. Bavelier, 2008). Esto se llama meta aprendizaje; aprender a aprender. Es una habilidad para aprender en sí. Además, la constante exposición al aprendizaje nuevo  se ha demostrado ser la mejor prevención de dementia.

Vivimos en un mundo que nuestros genes no prevé y esto nos hace infelices. ¿por qué no se enseña sobre estos temas? El movimiento es una gran parte de nuestra naturaleza; es uno de los factores más importantes para nuestro bienestar. Nuestro cuerpo lo anhela y sin el movimiento el cuerpo se marchita. El movimiento es lo que nos hace humanos, nos dota la capacidad de interactuar con el ambiente externo y con otra gente. Esto es lo que hace que nuestra existencia sea merecida. Creo firmemente que si cada uno de nosotros fuese responsable de su vida propia, el mundo será un mejor lugar. Un ejercicio de movimiento complejo y variable es la herramienta más valorada que tenemos para impactar nuestra cognición y reformar la relación con nuestro ambiente. Y allí está, está disponible para todos. También es nuestra libertad más grande que no valoramos, la libertad de ser capaces de movernos de la manera que queramos que, además, nos deja con algo bonito y satisfactorio, porque no existe nada más fascinante en el mundo que el movimiento humano.